Europa: Aquí también sangra el periodismo

Redacción MX Político.- Manuel Delia es un conocido bloguero maltés que puede presumir de tener bastante sangre fría. En los últimos dos años, por sus artículos y actividades en defensa de la libertad de prensa, fue amenazado por el hijo de un importante funcionario del Partido Nacionalista maltés (centroderecha), al que ahora un juez le ha emitido una orden de restricción.

Delia también se ha visto obligado a denunciar una agresión física contra su mujer, atacada cuando dejaba flores en homenaje a la periodista Daphne Caruana Galizia, asesinada en 2017 en un atentado con coche-bomba. El crimen ha sido vinculado al Ejecutivo maltés del laborista (centroizquierda) Joseph Muscat; la víctima investigaba la corrupción en esta isla del Mediterráneo.

 “Lo cierto es que el asesinato de Daphne nos ha dejado muy afectados. Creo que sólo ella era consciente del alcance del problema en esta isla. Había entendido que este lugar se ha convertido en un gran centro de blanqueo de capitales y fraudes de todo tipo. Por eso la asesinaron”, explica Delia en entrevista telefónica desde La Valeta, capital de Malta.

 

 “La cuestión es que ahora ya casi no quedan periodistas de investigación; serán una media docena, no más, que no pueden confiarse de la protección del Estado. ¿Por qué? ¡Porque no existe una diferencia clara entre el gobierno y el Estado!”, asegura. Caruana Galizia señalaba en su blog (Running Commentary) a miembros del Ejecutivo de Muscat, agrega. 

En las últimas semanas, la investigación por el asesinato de la periodista tuvo sobresaltos. El miércoles 20 fue detenido un empresario al que Galizia investigaba, Yorgen Fenech, como uno de los presuntos autores intelectuales del crimen. Seis días después dimitieron dos ministros y el jefe del gabinete del gobierno, Keith Schembri.

 

La familia de la reportera consideró el desenlace una buena noticia, aunque instó a las autoridades a descubrir las “actividades criminales de larga data y a gran escala” de Schembri.

 

Matthew, hijo mayor de Galizia, quien también es periodista, denunció que el asesinato de su madre llegó tras múltiples ataques incendiarios, amenazas y otros actos de intimidación contra su familia. Estas agresiones, explicó, se repetían cada vez que la mujer investigaba casos de corrupción y otros delitos financieros en la isla.

 

Reporteros Sin Fronteras (RSF) recientemente lanzó una alarma en una Europa que hasta ahora se suponía era segura para informar, al subrayar que el problema no es sólo de las partes meridional u oriental del continente.

 

“Aunque Europa sigue siendo el continente con mayores garantías para la libertad de prensa, los periodistas de investigación enfrentan cada vez más obstáculos para realizar su trabajo”, puntualizó RSF en su informe de 2019.

 

“Agresiones físicas y verbales, intentos de asesinato, homicidios… Los periodistas europeos padecen múltiples presiones y formas de intimidación, así como un acoso judicial creciente”, escribió RSF en el documento ¿Se ha roto un dique?

 

El caso Italia 

El periodista siciliano Paolo Borrometi, nacido en Ragusa hace 36 años, es un ejemplo de carne y hueso. En los últimos seis años casi nunca ha estado solo. Por escribir sobre la mafia en Italia, vive escoltado por cinco agentes que lo acompañan perennemente y limitan sus desplazamientos. Es el precio a pagar para alguien que, por sus textos, ha sido condenado a muerte por cinco familias mafiosas (cuatro de la Cosa Nostra y una de la Ndranghetacalabresa).

 

 “No hay que olvidar que la mafia empezó a poner bombas en 1983 cuando asesinó a (el magistrado antimafia) Rocco Chinnici”, dice Borrometi en entrevista.

 Sin embargo, a diferencia de Galizia, Borrometi sí recibió escolta, una protección que el Estado italiano ofrece a quienes sufren amenazas que pueden desembocar en un peligro para su vida.

“En Italia son unos 20 los periodistas que están bajo escolta y 200 los que han recibido amenazas calificadas por la policía como preocupantes”, explica el reportero italiano, también presidente de una asociación dedicada a la libertad de expresión, Articolo21. 

 

“Italia es uno de los países europeos con el mayor número de periodistas muertos en el último siglo, la mayoría asesinados por las mafias”, lamenta.

 

Los últimos dos periodistas en recibir escolta en Italia fueron Nancy Porsia y Nello Scavo, a quienes la policía protegió luego de que recibieran amenazas por haber publicado que uno de los mayores traficantes de inmigrantes libios participó en una reunión con autoridades italianas en 2017. “Estoy muy preocupado, pero soy consciente de lo importante del trabajo de Scavo”, dijo Marco Tarquinio, director de Avvenire, el diario de los obispos italianos donde ese periodista trabaja.

 

En el caso de Borrometi, la escolta llegó luego de que intentaran incendiar su casa. Antes se había ocupado durante años de los negocios secretos y los vínculos de las organizaciones criminales con la política. Recibió decenas de amenazas y fue víctima de vandalismo. En abril de 2014 dos encapuchados lo atacaron en su casa en Sicilia y le desgarraron los músculos del hombro, dejándole lesiones que aún le causan molestias.

 

Pero Borrometi no se ha rendido. Siguió escribiendo. Publicó nombres, cifras y cantidades, llegando a revelar que una de las empresas que cultivaban el famoso tomate de Pachino de Italia era propiedad de los hijos de dos mafiosos. Uno de ellos, incluso, participaba en este altamente rentable negocio pese a sus antecedentes penales. La denuncia puso en alerta a la policía, que empezó a investigar. Poco después el Ministerio de Agricultura italiano les retiró la patente, con lo cual se les impidió seguir vendiendo.

 

Furiosa, la mafia no se echó para atrás. Y, en marzo del año pasado, cuando Borrometi ya llevaba una existencia bajo escolta y alejada de su familia, las autoridades italianas interceptaron una conversación telefónica entre algunos mafiosos en la que hablaban de un complot para asesinarlo.

 

 

jvg

 

 

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